YO,
SATÁN
Yo, Apolión, El Destructor.
Subiré a lo alto y derribaré al Primero y al Lucero.
Yo, el Tercer Ángel, El Potentado.
Subiré a lo alto y derribaré al Primero y al Lucero.
Yo, el Tercer Ángel, El Potentado.
Nosotros nos perdimos
Nos
perdimos por no escuchar la palabra.
Fuimos
despojados desde las alturas de nuestras investiduras.
Como
fulgor moribundo fuimos opacados.
Nos
revolvimos contra él, contra su póstuma creación.
Pero
algún día nos levantaremos como luz incipiente.
Luego
como fuego consumidor.
Como
Apolión destructor
Volveremos
a ser Luz en el firmamento.
Prevaleceremos
sobre su preciada creación.
Antes de él éramos el sello de la perfección,
Límpidos y acabados en hermosura, predilectos íntimos del creador.
Antes de él éramos el sello de la perfección,
Límpidos y acabados en hermosura, predilectos íntimos del creador.
Pero
él, el que nació del barro nos arrebató su predilección.
Por
vez última lucharemos y recuperaremos su eterno amor.
Somos
millones, pero nuestros corazones se inflamarán al unísono.
Nadie
podrá resistirnos.
Nos
perdimos en la infinitud de la soledad sempiterna,
En el vacío innombrable, en la vastedad del solsticio.
En el vacío innombrable, en la vastedad del solsticio.
De
allí surgiremos como ladrón en la noche,
Indescriptibles y temibles.
Indescriptibles y temibles.
Entonces
por fin proclamaremos nuestra redención.
Por fin volaremos como enjambre sin piedad, de conquistadores corazones.
Por fin volaremos como enjambre sin piedad, de conquistadores corazones.
Yo,
Apolión. El Destructor, el Tercero de los Muros de Sión.
El
que era y volverá a ser ÉL Bastión.
El
Adalid de los reprimidos.
Los que eran y serán. Los que fueron y vendrán.
Los que eran y serán. Los que fueron y vendrán.
Alzaremos
nuestra voz al cielo.
Para
que el nacido de barro nos restituya el amor que una vez propio nos fue.
Danzamos,
movemos nuestras cabezas con odio, desesperación
Y sobre todo dolor, porque no soportamos más la pérdida de su predilección.
Y sobre todo dolor, porque no soportamos más la pérdida de su predilección.
Nosotros
los caídos, los incomprendidos,
Los hijos del mal ladrón que no echó pie atrás,
Consecuente hasta el fin.
Los hijos del mal ladrón que no echó pie atrás,
Consecuente hasta el fin.
Ni
el frío del hálito mortal lo acobardó.
Como
Hombre Valiente murió.
Autor: P.T.M.
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