LA ÚLTIMA CLASE
Entonces el profesor, entusiasmado les hizo una clase, cuando aún era alumno de pedagogía en práctica. Él era joven y tuvo como alumnas a unas señoritas de 17 años de edad, eran pobres. Pero el profesor se propuso hacer de esa clase una clase inolvidable, porque estaba reemplazando a una vieja profesora, que se preocupaba más del qué dirán que de lo que aprendían sus jóvenes y tiernas aprendices.
El joven profesor preparó material en su casa y él mismo la imprimió. El material versaba sobre cómo trascender frente a una realidad carente y limitada. Sobre cómo soñar. Sobre imaginar que soy algo más de lo que me siento ahora. Sobre sentir que valgo algo más de lo poco que me siento.
Entonces una de las alumnas levantó la mano y dijo:
- ¿Si sueño que quiero ser gerente, cómo lograré hacerlo?
El inexperto profe dijo: Primero, sigue estudiando una carrera técnica y al mismo tiempo sigue soñando. Tu mente se encargará de hacer el resto.
De las 35 alumnas, una se tomó en serio lo que dijo aquel nuevo profesor. Esa alumna siguió soñando y estudiando. Pero principalmente soñaba despierta todos los días, a pesar de sentirse pequeña.
Cuando ella se tituló, se acordó de su joven profesor y en silencio, mientras le entregaban su diploma, le dio las gracias con agua en sus ojos. Ella no olvidaba aquel trágico accidente, que ocurrió a la salida del liceo, que pasó ese día, en que el profesor nuevo atravesó de improviso la calle. Ese día, fue la primera y la última clase.
El joven profesor preparó material en su casa y él mismo la imprimió. El material versaba sobre cómo trascender frente a una realidad carente y limitada. Sobre cómo soñar. Sobre imaginar que soy algo más de lo que me siento ahora. Sobre sentir que valgo algo más de lo poco que me siento.
Entonces una de las alumnas levantó la mano y dijo:
- ¿Si sueño que quiero ser gerente, cómo lograré hacerlo?
El inexperto profe dijo: Primero, sigue estudiando una carrera técnica y al mismo tiempo sigue soñando. Tu mente se encargará de hacer el resto.
De las 35 alumnas, una se tomó en serio lo que dijo aquel nuevo profesor. Esa alumna siguió soñando y estudiando. Pero principalmente soñaba despierta todos los días, a pesar de sentirse pequeña.
Cuando ella se tituló, se acordó de su joven profesor y en silencio, mientras le entregaban su diploma, le dio las gracias con agua en sus ojos. Ella no olvidaba aquel trágico accidente, que ocurrió a la salida del liceo, que pasó ese día, en que el profesor nuevo atravesó de improviso la calle. Ese día, fue la primera y la última clase.
Autor: P.T.M.
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