domingo, 23 de noviembre de 2014

LA BIBLIA EN BLANCO

El sujeto estaba muy deprimido, agobiado por problemas económicos, era tan desgraciado que hasta los perros le lamían con pena.

   Tan espesa era su tristeza que cuando iba a la plaza las palomas le tiraban migas y su sombra se quedaba atrás, agitando los hombros por el llanto.

   La depresión le quitó horas de sueño y como dormía poco, empezó a llegar atrasado a su trabajo, se quedaba dormido sobre su escritorio y sus compañeros se burlaban de él.

   Las mujeres lo rechazaban porque lo encontraban "desesperado por una mujer y patético".

   Una noche un amigo cristiano le sugirió que leyera la biblia, tal vez ahí podría encontrar palabras de consuelo. Esa noche fue a la librería y compró una biblia nueva, sellada con plástico en su caja.

   El infeliz fue a su pensión de mala muerte y frente a su escritorio abrió la biblia. Sintió ese intenso y agradable olor a "libro nuevo", se detuvo un instante saboreando ese perfume. Con mucho cuidado abrió el libro y una enorme expresión de asombro y decepción asomo a su rostro. ¡La biblia tenía todas las hojas en blanco!

   Con furia golpeó el maldito libro maldiciendo con impotencia al estafador del vendedor. Se tomó la cabeza con las manos y se puso a llorar sobre las hojas vacías.

   Las lágrimas del desgraciado mojaron una hoja y a medida que caían se transformaron en tinta roja que revelaron seis palabras: "Con Dulce Amor Te He Amado"

   Desde ese momento, se puede ver en la pieza del hombre, sobre un pequeño pedestal de mesa, una biblia abierta en una página de amor.

Autor: P.T.M.

 

2 comentarios:

  1. Retomar la idea de plasmar algunas palabras sabias del libro de los libros,La Biblia, para hacer omnipotencia en el necesitado protagonista de esta narración, confirma su aventura y esperanza de no sentirse solo y abatido en ese yermo desierto de soledad.El escritor se maneja con fineza,dirigiendo su mirada a lo esencial:"el amor". !felicitaciones!.

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  2. Todo ser humano siente la carencia de un algo ya que como seres imperfectos, somos un 6, en el nos sentimos plenos, en el reposa y descansa nuestra alma, en el somos un 7. El nos suple en lo que necesitemos, me imagino la secuela del libro: el hombre encontró a la mujer ideal y se dio cuenta de que no era un fracasado, sino un bello instrumento con un perfecto propósito.

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