viernes, 13 de diciembre de 2013

EL BARMAN


EL BARMAN

El atribulado Barman no rindió más. Decidió que el último día de diciembre iba a ser su último día de Barman.

No podía ser de otra manera.

El Barman me dijo: “Tengo una hija que mantener”. Con estas palabras, entonces entendí el concepto de honor, integridad y lealtad.

Cuando le pregunté sobre las rubias espectaculares que trabajaban con él. Me dijo “Uno tiene que conformarse con lo que a uno le hace feliz”.

La fuente de sabiduría no mana de fuente de oro sino de humilde fuente de barro. En ese momento una idea irrumpió con fuerza en mi mente, la idea de Yahve como Dios Padre, que glorifica lo débil y no apaga la mecha que humea. Lo débil que lucha por no apagarse.

Y así se glorificó el Dios todopoderoso, en aquel bebedor de barra y su respectivo Barman. El padre del bebedor en atención al clamor de su hijo, bendijo al Barman.

El Padre dijo: “Así como te has humillado, tú mi hijo, a lo sumo te exaltaré, a lo altísimo, y a los tuyos contigo”

Entonces desperté. Con una caña de este porte.


Autor: P.T.M

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