EL ISRAELITA ANÓNIMO
El pueblo estaba en el
desierto, cerca de la tierra prometida, esperando a los doce espías, que fueron
a explorar la tierra que fluía leche y miel, Canaán.
Cuando descendieron al
pueblo, de los doce, diez pregonaron delante de toda la congregación:
"Hemos llegado hasta el país al cual nos enviaste, y realmente es una
tierra que fluye leche y miel. ¡Ved aquí sus frutos!
Pero, el pueblo que habita
en esa tierra es fuerte, y las ciudades están fortificadas y son muy grandes.
Además, hemos visto allí a
los descendientes de Anac, los gigantes. No podremos subir contra aquel pueblo,
porque es más fuerte que nosotros"
Entonces el pueblo se quejó con amargura por las noticias de los espías,
se afligieron en gran manera y clamaron por su querido Egipto, en el que fueron
esclavos.
Debido a la incredulidad del pueblo, sólo Caleb y Josué sobrevivieron a
esa generación, porque creyeron la promesa del señor para pasar a la tierra
prometida, pero mientras el pueblo clamaba amargamente por el reporte de los espías
incrédulos, nadie se dio cuenta, ni siquiera Moisés, que esa promesa se
extendió a un israelita más, que era mirado en menos por la congregación, le
decían el tonto.
Cuando todos se quejaban por miedo y extrañando a Egipto, él estaba
apartado como el publicano avergonzado de sí mismo, amando al Padre en secreto.
Por lo tanto
el señor en secreto le dio la promesa.
Promesa de
Amor.
Por eso no aparece en la biblia, porque el Señor decidió no escribirla
en papel, sino en su corazón y en el corazón del tonto.
Porque las promesas íntimas no las vocea el Señor,
las escribe en los corazones que palpitan de amor al Padre,
las escribe en los corazones que palpitan de amor al Padre,
y usa como tinta las lágrimas de ese corazón.
P. Tapia Metzdorff
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